| Una más de poetas - Newsletter #367 |
Una más de poetas - Editorial
Estoy enferma, en cama, malhumorada, dolorida (Dolor).
A punto de pedir a mis amigos una “cadena de oración” o algo parecido para
ayudar a reponerme, busco otros refugios (Lo religioso según Freud).
Encuentro uno bastante confortable en rememorar lo más antiguo (Oriente y
Occidente en la Antigüedad: bases para la civilización actual).
En el altillo de mi memoria tengo guardados enormes tesoros (Ciudades y
tesoros perdidos) y álbumes de fotografías que brotan con la fiebre (no más de
38 grados centígrados, pero para mi fragilidad es demasiado).
También guardo juguetes del país de la infancia:
un caballito de madera;
una muñeca llamada Marilú;
una pelota que al ser apretada saca la lengua y, con mis dos o tres años de
edad, muero de risa.
La pelota y el tiempo
La pelota me saca la lengua desde tierras remotas en el tiempo (La estructura
del tiempo y los viajes temporales).
Al fin, consigo acordarme del gracioso o festivo nombre con que la había
bautizado: “Toribio”.
La pelota está como girando o pasando de arco en arco del tiempo; desde mi
infancia a ahora, desde ahora a mi infancia.
De pronto encuentro lo que buscaba, pero no tan lejos. Algo para compartir con
ustedes que moviliza todas mis imágenes (Imágenes en torno a la mujer).
Hoy pronuncio el nombre de Olga Orozco
Un día me enamoré de los poemas de Olga Orozco (Literatura argentina:
entrevistas); le escribí una carta enigmática (Principio de incertidumbre),
y ella me contestó.
Le escribí otra, doblemente enigmática (sólo con la intención de llamar la
atención procedí de esa forma) y ella volvió a contestarme.
Extraigo algunos párrafos de esa esquela:
“Querida Morita (con este sobrenombre me llamó siempre, luego): Realmente no te
entiendo, ¿de qué te estás disfrazando? Dímelo, porque a veces me encanta ponerme
una cabeza de oso o salir con unas botas con las que me llamo Paquita, por no
hablar de la enmascarada circense haciendo equilibrio sobre un melón azul (Circo
contemporáneo). Dame las claves, por favor. No sé de qué ambigüedades me hablas.
(...)
Claro que me gustaría conocerte, pero me asusta un poco que me lo propongas
como una amenaza, como diciéndome "a ver si eres capaz", como si fuéramos a
encontrarnos en un pasillo oscuro con un cuchillo en cada mano, o a correr por el
bosque en una noche de lobos. Me asusta, además, tanta exaltación. Soy una
antigua dama o una dama antigua, con anteojos para mirar de lejos y de cerca, con
muchas arrugas en el alma y la esperanza sin planchar, un delicioso marido que
pasa actualmente por una horrible depresión a pesar de que yo haga la malvaloca
todo el día, una olla a presión que me silba a cada rato desde la cocina y un
ropero lleno de cartas. ¿Qué hacer?
De modo que si tu papel (con niña que despide a caballero andante en solo sitio
y niña que junto a rueca y flores apaga una bujía) era alusivo -¡ah, tu edad
juvenil, es lo único claro- comprenderás cuán alusivo es este que mirado entre
líneas dibuja el final de una alameda.
Bueno, a todo esto, ¿cuándo vienes a Buenos Aires? ¿Cuándo leo otros poemas
tuyos, nuevos? (...) Si vienes, si los traes, si los veo (...), te diré cuáles,
aunque no me escuches ni te importe.
Te mando piedrecitas de todos colores, una para cada hora del día, y una
transparente para los sábados. Un abrazo con plumas doradas y una canción que
haga retroceder las sombras y los males.
Olga”
No es ficción, fui a verla y me quedé
Por ese entonces yo vivía donde había nacido, en la ciudad de Santa Fe, en la
República Argentina, y ella en Buenos Aires, la hermosa capital.
Aunque parezca una fantasía, al recibir la respuesta que transcribo, tomé mis
valijas… y hoy Buenos Aires es el lugar adonde vivo desde hace veinte años.
(Continúe leyendo este artículo y deje su opinión en nuestro Blog: "Una
más de poetas").
Por Mora Torres.
Sugerencias del
Lector
Empresa, Economía
y Negocios
Computación e
Internet
|
|
Ciencia y
Tecnología
Salud
Política e
Internacionales
Educación, Cultura
y Sociedad
|
Para dejar de recibir el Newsletter semanal, envíe
un email en blanco a newsletter-baja@listas.monografias.com
Para
registrarse y recibir este Newsletter en otra dirección: Visite http://www.monografias.com/registro.shtml.
Para
comunicarse con nosotros por el Newsletter: newsletter@monografias.com.
Para
cualquier otra consulta: contacto@monografias.com.
Por
favor reenvíe este email a cualquier persona que le pueda llegar a ser útil.
Monografias.com es un sitio de recursos
educativos totalmente gratuito. Las publicidades en el Newsletter o en el
sitio
contribuyen a mantener el servicio gratis, agradecemos la importancia que le
preste a las mismas. Bajar material, al igual que recibir estos mensajes, no
tiene cargo para los usuarios. Este email sólo fue enviado a quienes se
registraron en http://www.monografias.com Si desea
contribuir con Monografias.com, puede enviar material a trabajos@monografias.com, o visitar http://www.monografias.com/participar.shtml
para más información.
|